¿Debe o quiere hacer Extraescolares?



En nuestra tarea de educadores, de padres que acompañamos a nuestros hij@s a crecer, a madurar, a vivir mejor y más feliz, muchas veces se nos plantea el dilema de apuntarlo a alguna actividad fuera del horario escolar.

Esa necesidad puede venir dada por los siguientes motivos:

1- Porque su amig@ se ha apuntado, y entonces tu hij@ te lo pide con deseo.

2- Porque creemos y estamos convencidos que le puede ayudar a limar algún aspecto de su carácter o su condición física o emocional.

3- Porque nuestra incompatibilidad laboral y familiar nos obliga a tener a nuestr@ hijo más ocupado hasta que podamos recogerlo.

Si la necesidad surge del primer caso, quizás podamos dejar que nuestro hijo experimente la alegría de estar más tiempo con su amig@, pero será bueno hablarle de la importancia también de la individualidad, de que no se tiene que compartir TODO con alguien al que aprecias , porque existen diferencias entre dos personas …y si aún así quiere ir, adelante!

Si la necesidad surge de tu propia decisión, antes de lanzarte piensa:

¿Lo necesita de verdad?- atendiendo esta pregunta a una necesidad real, habla con tu hij@, razona tu pensamiento, y aún siendo tú quien tome la decisión,intenta que para él no se convierta en algo obligatorio: hazle descubrir la magia y el sentido de la actividad, sino muy probablemente no obtengáis resultados ninguna de las partes .

¿Seguro que no es algo que a mi “me gustaría que hiciera”

¿ No será que no quiero que no haga nada?Porque si esta duda te surge te tengo que decir: JUGAR EN EL PARQUE NO ES NADA; ES TODO !!es una de las mejores actividades socializadoras, libres y educativas que podemos utilizar para acompañar el crecimiento de nuestros hij@s, y puede estar llena de elementos diferentes y variables cada día.

Si el motivo de buscar esta actividad o actividades es la tercera opción, siendo una causa de fuerza mayor, y no teniendo otras opciones, explícale tu necesidad , desde el amor y la ternura, que lo entienda, porque solo así podrá aceptarlo; y si es posible, intentar elegir juntos las actividades para que sean más llevaderas y fruto de su elección.

Por último, ten en cuenta, que tu hij@ también necesita aburrirse en ciertos momentos, para poder descubrir la imaginación y la creatividad por él mismo, así que intenta que su día a día no sea una jornada escolar y extraescolar de 9 o 10 horas.

Algún día, para él/ella, también le llegaran las obligaciones, pero mientras tanto…seamos conscientes de todo aquello que ponemos en su mochila!!!

Has mirado su “mochila”?

Los niñ@s, son aparentemente frágiles, pero tienen la capacidad de soportar grandes cargas y que estas no sean percibidas en el mundo adulto

Hace mucho tiempo que creo que la vida infantil y la de adulto, se sostienen en dos realidades paralelas como en el mundo de Matrix. De hecho es una reflexión que hizo Julia, la formadora de la acreditación de facilitadora de la educación que curse el año pasado. Me hizo despertar ante la respuesta de muchas de mis incógnitas ante acciones y reacciones que veo diariamente en mi entorno. Creo que esta reflexión puede darme para un artículo entero pero si lo reflejo como el principio de este post es porque creo que como adultos no nos paramos a mirar, a observa  realmente el mundo infantil, ya que tenemos esa responsabilidad: observar y actuar en consecuencia, desde el amor

Todos los padres y educadores deseamos el mayor bienestar, la mayor satisfacción y la mayor felicidad para nuestros pequeños, pero no siempre es ese el resultado: a veces niños que “tienen de todo” que “hacen de todo” son niñ@s insatisfechos, inconformistas, quejicas continuamente. Es entonces cuando surgen dudas de cómo llegar a conseguir que sean felices. ¿Cómo podemos conseguirlo? ¿Cuál es la herramienta o el recurso que utilizamos y nos está fallando?.

A veces, para conseguir ese bienestar, utilizamos un recurso material, comprar,  dar, aborrecer al pequeño de juguetes u otros caprichos pensando que así cumplimos con la misión. Otras veces utilizamos el exceso de actividades ya sean extraescolares o fines de semana superprogramados lúdicamente. Que nadie piense que esto es consciente y a propósito para hacerlo mal sino que lo hacemos como padres, desde el amor, desde la entrega total hacia nuestros pequeñ@s.

Todo ello solo tiene una única y exclusiva finalidad, que la basamos en preguntas habituales  hacia al niñ@:  “¿te gusta?”, “¿te lo pasas bien?“, “¿estas contento?” .No estamos esperando escuchar su respuesta para comprender sino que lo que esperamos es la respuesta adecuada que es: “SI, MUCHO!!!!”

y si el niñ@ no responde de esta manera automática o tiene otra reacción diferente, pueden pasar varias cosas:

1-Sentir que como padres hemos fracasado en hacerl@ feliz.

2-Utilizar reproches como: “esto me cuesta mucho dinero, esfuerzo, para que no lo valores…”

3- No vivir la realidad tal y como se está mostrando sino vivir bajo una expectativa de padre irreal que presiona y ahoga nuestro objetivo familiar : SENTIR Y DISFRUTAR.

Si paramos, reflexionamos, y escuchamos y miramos al niño, sus quejas, su inconformismo, sus sentimientos quizá veamos que todo aquello material puede esperar o nos lo podemos ahorrar, solo basándonos en dos frases:

-Estoy aquí para observarte y escucharte

-Dime qué necesitas

Quizás así, liberemos al niñ@ de una gran carga, de una gran mochila, de un gran peso que hasta ahora solo hacíamos que acrecentar, y solo así, pueda bajar esa mochila y decirnos: “NECESITA SER ESCUCHADO”

Padres conscientes, que creemos en la educación como herramienta positiva para el cambio, para la transformación, debemos saber que la educación se comparte con nuestros hij@s, se transforma y se crea en cuanto ellos son parte activa del proceso educativo.

Si te ha gustado este post, o quieres que compartamos alguna reflexión sobre este tema, no dudes en hacérmelo llegar al Blog !!

Y recordad: Hablemos de Educación para Mover el Mundo!!

¿Eres un niñ@ bueno o malo?

  • Cuantas veces,  en la comunicación adulto-niñ@, oigo esta “maravillosa” frase de : “y tu ¿eres bueno o malo en casa”

Las veces que determinamos los adultos como “es” un niñ@, ya sea por su comportamiento, por su actitud, o simplemente por lo que “imaginamos” son demasiadas en comparación con las veces en las que atendemos sus emociones. Les observamos y nos damos cuenta de que están sintiendo en ese momento, que nos están queriendo decir su mirada, sus palabras, su sonrisa o simplemente cuando se esconden detrás de mamá como si quisieran desaparecer…

Los humanos, tendemos a etiquetar todo, y es así como colaboramos a que el propio niñ@, a base de repetición crea que él “es” y no que “se comporta” o “está”  así en este momento, y que siendo esta emoción o comportamiento cambiante, en un futuro no muy lejano se encuentre en otro estado emocional totalmente diferente al etiquetado.

Y así… una y otra vez, vamos incidiendo más en como “será” ese niñ@, juzgándol@, sin darnos cuenta que nuestra opinión es muy valiosa para ell@s  y que posiblemente sea más creíble que la que imagen que tiene el niñ@ de sí mism@.

Un ejemplo: Si el hermanito pequeño, Marcos,  “es” el malo  a los ojos de todos los adultos que le rodean, quizás  para él sea importante cumplir con ese papel, porque ese “es” el rol que se le ha otorgado en la familia.

Y al revés, si una nena del grupo de  clase, Marta “es”  la buena a ojos de todo el profesorado, seguramente ella no tenga otra opción que hacerse con este rol y vosotros diréis: ¿ Y qué hay de malo en que ella “sea” la buena? . Creo que Marta perderá muchas oportunidades de experimentación, de límites, de saber qué consecuencias tiene la rebeldía o una mala expresión o conducta y Marcos perderá la gran oportunidad de poder esforzarse para mejorar o experimentar que se siente en la igualdad de oportunidades familiares.

Solo para acabar, me gustaría deciros que intentemos escuchar  más a esas pequeñas personas que nos rodean, escuchemos qué nos quieren decir, elogiemos sus resultados  pero olvidando  los adjetivos rotundos, respondamos solo describiendo todo aquello que ven nuestros ojos de una manera objetiva  “ Qué bonito el trabajo que has hecho en clase Marta, con esa letra y esos dibujos”, “Esa contestación,   Marcos,  ha estado desacertada, ¿qué podrías hacer para mejorarla? “ y solo así podremos contribuir a su libertad individual y emocional.

Y ahora pregúntate : ¿Cuánto afectan tus etiquetas en el comportamiento del otro?

Bienvenid@s a la Magia de Educar !!


La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”
Nelson Mandela

Hola,
Soy Arantzazu Longares, una pedagoga con mucho interés y fascinación por entregar a los demás un poquito de lo que yo he aprendido a lo largo de mi carrera profesional y personal.
Soy mamá de dos personas, motores de mi aprendizaje vital: Ona de 6 años y Nil de 3, apuntito de 4.
Y no, a mí tampoco me entregaron el manual de padres cuando llegaron a este mundo,  pero me dotaron de tiempo, paciencia y amor,  y esa es la mejor herramienta que tengo  para escucharlos, comprenderlos y acompañarlos.
En la sociedad de hoy en día, en esta carrera a contrarreloj donde todo necesita de una solución rápida y efectiva….se nos presenta un reto totalmente contrario: “LA MAGIA DE EDUCAR”.
Y por qué he elegido este nombre?.
Porque educar es simple, bello, requiere tiempo y práctica, también requiere de  consciencia y voluntad, pero su resultado es simplemente MÁGICO: Forma y transforma aquello que toca.
Así que sin más, todo aquel que comparta esta opinión, puede acompañarme en esta bella tarea, a través de este blog, en el que iré reflejando, todo el conocimiento pedagógico  que deseo compartir  con  tod@s vosotr@s, charlas, talleres, reflexiones …o cualquier propuesta que me hagáis llegar de contenido educativo.
Me acompañas?.